viernes, 30 de mayo de 2014

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Anoche hubo lluvia de estrellas. Aunque duran varios días, ayersobre las cinco de la madrugada se produjo la máxima intensidad de caída de las Lágrimas de San Lorenzo, según decían llegaron a verse hasta 60 estrellas fugaces por minuto. Además la luna estaba en cuarto mengüante lo que hizo que no emitiera apenas luz por lo que la visibilidad era inmejorable, siempre que estuvieras lejos de una ciudad (la contaminación lumínica producida por las aglomeraciones urbanas es uno de los grandes problemas de los astrónomos). Así que me puse el despertador a las cuatro y media, cogí el coche y me fui al Garbí, una montaña de unos 600 metros de altura a unos 30 km de Valencia desde la que se divisa una preciosa panorámica de toda la llanura costera del Ver peliculas gratis de Valencia, desde Castellón hasta Cullera, algo realmente impresionante.

¿Porque lo hice? Siempre me ha gustado la astronomía, además tenía ganas de ver amanecer sobre la gran ciudad. Pero sobre todo, porque durante el campo de trabajo, después de ver varias estrellas fugaces al volver de cenar, un día decidimos dormir al raso para poder verlas mejor. Así que el penúltimo día, la Jenny, el Acho, el Risitas y yo cogimos nuestros sacos y dos esterillas y nos encaramamos por el monte hasta encontrar un buen sitio para dormir. En toda la noche juntaríamos dos horas de sueño (al día siguiente teníamos que trabajar) y tampoco vimos demasiadas estrellas, pero mereció la pena.

Ayer vi muchas mas, pero no tenía de fondo los ronquidos del Risitas, ni tenía al Acho o la Jenny diciéndome (y dándome envidia) que había visto una estrella que yo me había perdido. Anoche estuve sólo, y vi un amanecer precioso, pero no fue lo mismo.

Os echo de menos, amigos.
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domingo, 18 de mayo de 2014

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Y que agarra la trompeta y se pone a tocar... Ahhhh¡¡¡¡¡ no doy crédito, no es cierto, es una cámara oculta o qué chingados pasa aquí... Ayayayayay... que siiii... que va a ser él... Santo patrón Malverde, GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS¡¡¡¡

Atónita, mirando a mi alrededor a ver si es que los marcianos me han abducido y me han trasladado a la Plaza Garibaldi sin aviso previo, dudando de mí misma y mis alucinaciones auditivas, pues como que me rindo a la evidencia y sí, es él, MI Peliculas eroticas, llamándome por teléfono, quién sabe cómo dió conmigo y yo, por si el milagrito se tuerce, ni pregunto... hay que aceptar los designios del Señor como vienen, y yo no pensaba discutir esta intercesión divina.

El mariachi me informa, muy amable él, que el martes se marcha a México y que disponemos apenas de tres días para cantarnos al oído todos los corridos del mundo. Y yo con una fiesta a punto de comenzar. Mmm… mal asunto tener una cita con resaca. Pero ni modo. Quedamos en hablarnos el domingo después de comer y vemos qué onda… Por supuesto, todo el camino a casa de Adela lo hice dando saltitos de alegría y soñando en voz alta, ante las risas de mi amiga que no daba crédito a mi buena suerte. El caso es que al llegar a la casa, y meternos en la cocina, entre ollas y tamales, pozole, relleno negro, sopa fría (esta la hice yo, es lo único que sé cocinar en “mexicano” que no sea inventado) y chilaquiles, se me ocurrió que no tenía porqué esperar a mañana, si podría tenerlo hoy… y le envié un mensaje, que respondió y otro y otro y otro… vamos, que no se cuándo chingados tocó porque estuvo Peliculas eroticasde mis mensajitos todo el rato hasta que se presentó en la fiesta pasada la medianoche, aquí.

Para entonces, ya había descubierto el misterio de su milagrosa aparición. Resulta que Juan Carlos, el fotógrafo, había ido a cubrir una fiesta a la hora de comer del sábado y mira tú por donde, quién amenizaba el party? Pues la banda de mi héroe. Mi querido Juan Carlos debió pensar que ya que él no consigue “cogerme”, al menos que lo hiciera un paisano suyo, y con estas se le acercó y le comentó mi interés por su piel trigueña. El mariachi le pidió el teléfono y acabó entrando por la puerta de casa de Adela esa misma noche dispuestísimo a cumplir mi fantasía de tenerle entre mis brazos.