domingo, 18 de mayo de 2014

Peliculas eroticas

Y que agarra la trompeta y se pone a tocar... Ahhhh¡¡¡¡¡ no doy crédito, no es cierto, es una cámara oculta o qué chingados pasa aquí... Ayayayayay... que siiii... que va a ser él... Santo patrón Malverde, GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS¡¡¡¡

Atónita, mirando a mi alrededor a ver si es que los marcianos me han abducido y me han trasladado a la Plaza Garibaldi sin aviso previo, dudando de mí misma y mis alucinaciones auditivas, pues como que me rindo a la evidencia y sí, es él, MI Peliculas eroticas, llamándome por teléfono, quién sabe cómo dió conmigo y yo, por si el milagrito se tuerce, ni pregunto... hay que aceptar los designios del Señor como vienen, y yo no pensaba discutir esta intercesión divina.

El mariachi me informa, muy amable él, que el martes se marcha a México y que disponemos apenas de tres días para cantarnos al oído todos los corridos del mundo. Y yo con una fiesta a punto de comenzar. Mmm… mal asunto tener una cita con resaca. Pero ni modo. Quedamos en hablarnos el domingo después de comer y vemos qué onda… Por supuesto, todo el camino a casa de Adela lo hice dando saltitos de alegría y soñando en voz alta, ante las risas de mi amiga que no daba crédito a mi buena suerte. El caso es que al llegar a la casa, y meternos en la cocina, entre ollas y tamales, pozole, relleno negro, sopa fría (esta la hice yo, es lo único que sé cocinar en “mexicano” que no sea inventado) y chilaquiles, se me ocurrió que no tenía porqué esperar a mañana, si podría tenerlo hoy… y le envié un mensaje, que respondió y otro y otro y otro… vamos, que no se cuándo chingados tocó porque estuvo Peliculas eroticasde mis mensajitos todo el rato hasta que se presentó en la fiesta pasada la medianoche, aquí.

Para entonces, ya había descubierto el misterio de su milagrosa aparición. Resulta que Juan Carlos, el fotógrafo, había ido a cubrir una fiesta a la hora de comer del sábado y mira tú por donde, quién amenizaba el party? Pues la banda de mi héroe. Mi querido Juan Carlos debió pensar que ya que él no consigue “cogerme”, al menos que lo hiciera un paisano suyo, y con estas se le acercó y le comentó mi interés por su piel trigueña. El mariachi le pidió el teléfono y acabó entrando por la puerta de casa de Adela esa misma noche dispuestísimo a cumplir mi fantasía de tenerle entre mis brazos.

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